
1) Lo primero es contar el número de lámparas que tenemos en casa, y evaluar sus
potencias respectivas, que suelen ir de 40 a 120 vatios.
2) A continuación, veamos cuáles están encendidas más tiempo (una media de más de
dos o tres horas al día).
3) Probablemente hallaremos que tenemos dos o tres lámparas en este caso. Éstas son
las que debemos sustituir, en principio, por modelos de bajo consumo.
4) Ya en la tienda donde solemos comprar las bombillas, conviene investigar sobre los
modelos de bajo consumo disponibles. El cuadro de equivalencias habitual es el
siguiente:
Las economizadoras de 9 vatios sustituyen a las de 40, las de 13 a las de 60, las de 18
a las de 75 y las de 25 a las de 100. Algunas marcas ofrecen equivalencias todavía
más ahorradoras, por ejemplo 5/25; 7/40; 11/60; 15/75; 20/100 y 23/120. Por lo que
respecta a la vida media, la duración de las lámparas convencionales suele ser de
1.000 horas, y 10.000 para las ahorradoras. Estas equivalencias suelen figurar en el
envase de cartón de las lámparas.
La eficiencia energética de este tipo de lámparas debe superar los 40 lumen/watio, y
su vida útil ser mayor de 8.000 horas.
El envase de las lámparas también porta una etiqueta energética similar a la que se usa
para los electrodomésticos. Las de bajo consumo son invariablemente de clase A,
mientras que las incandescentes no pasan de la clase F o G.
5) Otros productos para la iluminación economizadores de energía son los
transformadores electrónicos para fluorescentes, que permiten un encendido
instantáneo, ahorran hasta un 30% de energía, eliminan el efecto estroboscópico (el
molesto parpadeo) y alargan la vida del tubo.
Existen muchos más modelos economizadores, basados en diversas tecnologías, sobre
los que podemos obtener información en las casas fabricantes.
6) Otros productos van en la línea de una iluminación inteligente, adaptada a los
cambios del entorno. Podemos adquirir reguladores de Intensidad luminosa (no se
pueden usar con lámparas fluorescentes) o incluso detectores de presencia, que
apagan la luz automáticamente cuando la última persona sale de la habitación.


